El veterinario argentino que se enamoró de la costa ecuatoriana

El veterinario del Country Club, Juan Manuel Costa, tenía 26 años cuando conoció al camaronero Emilio Vélez Arásolan en Mar del Plata, Argentina. Vélez viajó desde Ecuador para comprar caballos y lo refirieron al doctor Costa para que lo asesore. Juan Manuel así lo hizo, y desde entonces, se encargó de los cuidados médicos de los equinos por seis meses mientras Vélez hacía negocios en Argentina.  Pero cuando Vélez estuvo de regreso en Ecuador, el invierno del Fenómeno del Niño de 1982 puso en riesgo la vida de los caballos. Enseguida recordó la eficiencia con la que Costa había atendido a sus caballos en Argentina y lo llamó para pedirle que viajara a Guayaquil con urgencia para ayudarlo. El veterinario así lo hizo y desde ese momento vive en la costa ecuatoriana.

Juan Manuel Costa tiene 60 años; es alto y delgado. Creció en Rosario, Argentina y desde temprano supo que quería ser veterinario, pues al vivir en el campo, siempre estuvo en contacto con la ganadería. Cuando creció, fue a la Universidad del Litoral en Rafaela, en su país y al tercer año de universidad comenzó a trabajar en un criadero de equinos que pertenecía a sus cuñados. Fue ahí cuando supo que se especializaría en caballos.

Ya cuando se trasladó a Guayaquil, tenía 26 años, y fue cuando empezó a trabajar en varias haciendas con Vélez y un criadero de caballos en la vía a la Costa. Para finales de 1984, la jinete Isabela Albán lo llevó al Country para que comience a trabajar con los caballos del Club. Juan Manuel empezó a revisarlos, ponerles vacunas, cuidarlos para que estén en perfecto estado para la escuelita y las competencias de los socios. Y aunque al comienzo no tenía las facilidades para operarlos si presentaba un cólico —una de las principales razones de mortalidad— procuraba cuidarlos y comprar los implementos médicos necesarios para hacerlo.

En el 2011, el campeonato Fey se realizó en el Club, pero tenía como requisito que hubiera una clínica para cirugías o emergencias de los caballos que llegaban de todo el mundo. Fue ahí cuando la Federación ecuestre ayudó al Country con fondos para construirla, y Juan Manuel fue quien instaló todos sus instrumentos quirúrgicos, de rayos x, y de laboratorio para que esté bien equipada. Desde entonces, se encarga del mantenimiento de la clínica para realizar una de sus actividades veterinarias favoritas: las cirugías.  Y aunque el doctor hace de todo un poco, cuenta que lo que más le atrae de la cirugía es saber que es la única posibilidad que hay de salvar al caballo.

Después de 34 años de la primera vez que viajó a Ecuador, Juan Manuel asegura que este es el lugar donde quiere vivir porque le encanta la costa,  que le permite estar en el campo y cerca del mar. Casado con una argentina, con tres hijos y dos nietos, todos ecuatorianos, ha hecho toda su vida en Ecuador. La mayoría de fines de semana va con su familia a Manglar Alto donde realiza su deporte favorito: el surf. Cuando no está atendiendo a los caballos del Club, Juan Manuel viaja por lo menos una o dos veces por semana a una bananera que adquirió en Pueblo Viejo en la provincia de Los Ríos. Y aunque su hijo es quien ahora se encarga de las plantaciones, siempre está pendiente de que todo marche en orden. Después de todo, lo más importante para él es siempre tener a sus tres pasiones en su vida: su familia, la veterinaria, el mar, la agricultura y el surf.